cambio de paradigma
Cada vez es más claro para las organizaciones la necesidad de generar condiciones que les permitan transitar a una cultura organizacional coherente con un mundo globalizado y dinámico como el actual. Sin embargo, no siempre existe claridad respecto del tipo de transformación que se requiere.
Las organizaciones tienden a enfocarse en las capacidades técnicas de las personas y a solucionar aquellos problemas más urgentes que, juzgan, les impiden lograr los resultados buscados.
Sin embargo, el mundo de hoy llama a buscar transformaciones de otro tipo, que se relacionan, ya no con la adquisición de más información o el aprendizaje de nuevas destrezas técnicas sino, con el desarrollo de habilidades personales que, finalmente, lleven a un cambio de paradigma y a una nueva manera de hacer las cosas.
Las habilidades requeridas hoy por hoy pertenecen al ámbito de las llamadas “habilidades blandas” y son tan antiguas como el hombre. Sin embargo, el desarrollo de las sociedades occidentales ha desatendido y considerado poco científicos los ámbitos del conocimiento relacionados con el desarrollo de las personas y la adquisición de habilidades para
A tal punto perdimos la brújula que, muchas de las acciones que realizan actualmente aquellas organizaciones que comprenden que “deben hacer algo diferente para encontrar una nueva manera de gestionarse”, son del tipo “entretenimiento”: talleres motivacionales, por una vez, que no forman parte de un programa de trabajo y que no permiten sostener los aprendizajes en el tiempo.
El imperativo de la transformación actual, da cuenta del agotamiento del modo de gestionar las organizaciones, su relación con el entorno, y, particularmente, su relación con quienes la constituyen; esto es, el agotamiento del paradigma hasta aquí empleado. En este paradigma, acciones puntuales como las señaladas más arriba, tienen sentido; y no dan respuesta adecuada a los desafíos de hoy.
Se requiere una mirada sistémica; más aún, se requiere que los líderes y gestores la tengan.